Princesas Siglo XXI. Ni fueron felices, ni comieron perdices.

 En su serie 'Fallen Princesses' la fotógrafa Dina Goldstein antepone la realidad de los 'finales felices' que ha inventado, en su opinión, Disney. Aquí, así acaba Blancanieves. Foto: Cortesía de Dina Goldstein.


En su serie ‘Fallen Princesses’ la fotógrafa Dina Goldstein antepone la realidad de los ‘finales felices’ que ha inventado, en su opinión, Disney. Aquí, así acaba Blancanieves. Foto: Cortesía de Dina Goldstein.

Ni príncipe azul ni 'comieron perdices' Los años de 'guerra contra las princesas' han dado sus frutos: Disney y Pixar apuestan por heroínas empoderadas que no fantaseen con un marido y una familia.

Ni príncipe azul ni ‘comieron perdices’
Los años de ‘guerra contra las princesas’ han dado sus frutos: Disney y Pixar apuestan por heroínas emponderadas que no fantaseen con un marido y una familia feliz.

Foto: Cortesía de Dina Goldstein.

El proyecto de Goldstein no es el único que ha puesto sobre la mesa la denominada Guerra contra las princesas, una cruzada que encabezó la periodista del New York Times, Peggy Orenstein, cuando publicó el bestseller Cinderella ate my daughter (Cenicienta se comió a mi hija) y que venía a decir que toda esta cultura que estigmatiza a las niñas con la obsesión por el rosa y que “promueve el narcisismo y el consumismo” planteando un “único modelo de feminidad” no hace ningún bien social.

Mientras estudios académicos defienden que crecer influenciadas por Disney tampoco pasa factura a las niñas y éstas acaban tomando como modelo a figuras más próximas a su vida real, cuestionar los roles que desprenden las princesas de cuento es uno de los pasatiempos favoritos de internet. Ahí está Doro, una artista que dibujó cómo serían los parejas más emblemáticas de la factoría si intercambiasen el género; Paint, un joven cantante que se hizo con 35 millones de visionados en YouTube con sus versiones de los hits de Disney (spoiler: Ariel acababa ahogada por un vertido de petróleo de BP o Jasmine llora por las esquinas porque Alí hasido confundido con un talibán y acaba preso en Guantánamo) o una de las más populares, ver cómo explotan cada una de las cabezas de las protagonistas de los clásicos infantiles.

Cine de empoderamiento

Tras años de juicio social, las factorías de dibujos animados han tomado nota. Disney y Pixar está afianzado un cambio de rumbo sorprendenteme empoderador para las féminas. Con Brave ya lo advirtieron: se pueden hacer películas sin príncipe azul de por medio (aunque la trama parte de la voluntad de la madre de Mérida de que encuentre ‘un buen marido’) y con Frozen ampliaron el espectro a dos protagonistas (hermanas) que comprenden que el amor verdadero puede ser familiar y no tiene por qué estar atado a ese “y comieron perdices” de rigor. Tal y como describían en Feministing,” no es el caballero con reluciente armadura, el Príncipe de un reino extranjero el que se convierte en héroe de esta película. Anna y Elsa comprenden quiénes son y lideran su reino hacia un ‘felices para siempre’ que nunca habíamos visto en una película de princesas de Disney”.

Ahora, por primera vez, Pixar ha producido una película en la que la protagonista es una niña y sus emociones (y sin rastro de princesas). En 2009, la escritora Linda Holmes escribió una columna bajo el título Querido Pixar, de parte de todas las niñas con tiritas en sus rodillas en el que pedía “por favor, haced una película que no vaya de una princesa […] Quiero que las niñas tengan su propio Up!, con un disfraz que puedan llevar en Halloween”. Seis años después (en 2015), la factoría estrenará Inside Out, la historia de las emociones que confluyen dentro de la cabeza de Riley, una niña que afronta una mudanza del Medio Oeste a San Francisco y su nueva vida. Tal y como explicaban enVulture (que ya han podido ver el film) “la verdadera protagonista” de la película es Joy (Alegría, a la que pone voz Amy Poehler) que tras haber liderado la vida de Riley durante sus primeros 11 años, verá como el Miedo (Bill Hader) toma el control de su mente. La interacción de estas dos emociones, junto a la aversión (Mindy Kalling), la Angustia (Lewis Black) y la Tristeza (Phyllis Smith), describirán el paso de la niñez a la adolescencia melancólica de Riley. “No es que haya querido hacer una película sobre el poder femenino”, explicó el director Pete Docter, “pero creo que esta historia y el tema lidian directamente con él”.

El cambio de timón ya es una realidad. Hasta han logrado convencer a una de sus críticas más populares, como la fotógrafa Dina Goldstein. “Me alegra ver que finalmente hay un prisma distinto y se moderniza a las princesas en los cuentos de hadas”, explica por correo electrónico. “Disney había dibujado el escenario de ser ‘felices para siempre’, alimentando a nuestras niñas con la creencia de que un día llegaría un Príncipe Azul, las salvaría y tendrían una vida feliz. Es importante romper el ciclo, empoderar a las niñas para que cambien de pensar cuando son niñas, ofreciéndoles herramientas para que puedan salir al mundo y construirse una buena vida”.

Las nuevas películas de Disney Pixel. Con nuevos paradigmas de Princesas. las nuevas heroínas infantiles en la animación. Foto: Cordon Press.

Las nuevas películas de Disney y Pixar. Con nuevos paradigmas de Princesas. las nuevas heroínas infantiles en la animación.
Foto: Cordon Press.

Foto: Cortesía de Dina Goldstein.

Fuente: www.elpais.com

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