“Un Once de Verano” : Crónica de lo ocurrido en el seno de la matriz Argentina.

Todo se quema. Todo se inunda. Todo se mata.

ONCE DE VERANO. HUMO EN LA METRÓPOLI

Todavía reverberan los recuerdos de la energética New York. Apenas 5 meses me acercan a una especialización en el corazón mismo del poder Yankee. Sumando  Washington ..of course.

En la primera, las Torres Gemelas ya no estaban, y en la segunda, las 4.048 estrellas doradas que recuerdan (cada una 100 de) sus muertos lucen su reconocimiento como el “Precio de la Libertad”.

El pasado 11 de marzo en un rasgo más del desdén argentino colapsó la que debiera ser la fortaleza que resguarda la sede de la seguridad vernácula ante agresiones alienígenas (=Extranjeras [RAE]).

Los estados, pensé, son agredidos desde dentro. Cuando los árboles ven al leñador entrando al bosque murmuran… “Pensar que en su hacha hay uno de los nuestros…”

La imagen del poder nacional, humeaba un ONCE DE VERANO.  Fue también el último 11 del verano del 2001 como lo fue éste en Buenos Aires. En este caso, más prosaico, no fue un avión propio el vector atacante, fue la electricidad… y el abandono. Fue desde adentro. El mango “del hacha” fue nuestro. Hemos decidido abandonar las instituciones. Las instituciones no solo son edificios, si bien su significado pretende denotar su fortaleza. La del banco, la de la catedral, la del tribunal, la del Congreso, la de laa escuela…

Una justicia que atiende el pasado sin considerar el presente que nos mata. En su icónica Temis (o Dice)  reparamos en su ceguera mas no en su espada deliberadamente impotenciada.

El abandono fue el aliado de un simbólico ataque. Fuerzas ocultas nos lo advierten. Escenas en su interior de soponcios hipocondríacos evidencian que por sus venas ya no corre energía. Pasillos atestados de las soluciones proselitistas que da la política desde 1994 sin temple para la emergencia que desafía. Los cables dicen “Ítalo”, “CHADE”, “SEGBA”!  -¡Condenen a SEGBA… salvemos el futuro!!! Alguien dijo. El tercer subsuelo quiso expresarse y por el hueco de los ascensores se manifestó (como los veteranos continentales a su pie)…en el piso 18 con bocanadas angustiantes…

Como aquel 11 de septiembre boreal, otro 11 de marzo semejante vio surcar un cielo diáfano el humo de la imprevisión.

Las agresiones al estado, y el deber de una defensa fuerte que las gestione, cae por tierra con partisanos funcionales a la patria chica del partido que se juega en la cancha del día a día. Un 11 de verano perdimos por goleada.

Por Eduardo del Castro.

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