¿Y si jugás vos Diego?


Por Fernando López Giacoia.

Maradona no da respiro como Dt del Al Wasl. Después de haber golpeado a un hincha, y afirmado que no estaba en Arabia Saudita para “tomar sol” sino para trabajar; su equipo fue humillado en la derrota por 5-0 ante el  Dubai Club y el 10 ¡pidió perdón! Inédito.

 

Diego Armando Maradona es un personaje. Todos lo sabemos. Lo hemos visto como conductor de televisión, técnico, cantante, modelo de casas de ropa; y siempre llegamos a la conclusión de que lo mejor que hizo fue jugar al fútbol.

Pero si hay algo que es innegable, es que a donde quiera que va, deja una marca, o al menos, algo que comentar.

Esta, no es la excepción. Desde que llegó a Arabia Saudita para trabajar como Director Técnico del Al Wasl, Diego Maradona hizo de todo: golpeó a un hincha que no le permitía sacarse una foto con la bandera de su sobrino, criticó a quienes decían que estaba en ese país únicamente para facturar y tomar sol, y se mostró disconforme con el lujoso Audi que le habían proporcionado los dirigentes del equipo, porque había pedido otra cosa por contrato (vaya uno a saber que). En resumen, un coctel de situaciones tragicómicas.

Luego del último partido, en el que su equipo fue bailado y humillado, y con el que sumó dos derrotas en cuatro encuentros disputados, Maradona pidió perdón a los aficionados de su equipo. Hasta donde lo conocemos, Diego Armando Maradona no suele disculparse cuando se equivoca o fracasa en uno de sus proyectos. Pero esta vez, tras la dolorosa derrota por la copa, el 10 dejó a un lado su orgullo: “Pido perdón a la afición del Al Wasl por esta derrota. Estoy triste. Tenemos que prepararnos para el campeonato y no mirar atrás”. Inesperado.

Ahora, Maradona debe reestablecer la moral de su equipo y  prepararlo para el próximo encuentro. Claro que no será nada fácil, ya que lo que el 10 dibuja en su cabeza, debe ser llevado a cabo por jugadores mucho más limitados técnicamente de lo que él supo ser. Sólo el tiempo dirá, si es capaz de lograrlo y empezar a triunfar como técnico, o, una vez más, su imagen continuará remitiéndonos al gran jugador que supo ser. De lo que no tenemos dudas es de que, al ver jugar a su equipo, surge una sola pregunta, pariente del tiempo: ¿Por qué no puede entrar a jugar él?

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