‘Vivir en Arte’ del Libro ‘El Alimento de Mi Boca’ de Ayelén D’ Angelo

S í! Dicen por ahí que la música calma las fieras… la
música ha sido una de las cosas que ha sabido
serenarme el alma. La primera canción que recuerdo me
impactó es ‘Fui hecho para amarte’ de Kiss. Él, mi papá, me
trajo de Estados Unidos el festival de música y arte de
Woodstock: uno de los festivales de rock más famosos de la
historia. Tuvo lugar en una granja de Bethel, Nueva York, los
días 15, 16 y 17 de agosto de 1969. El festival tiene el nombre
de Woodstock porque inicialmente estaba programado para
que tuviese lugar en el pueblo de Woodstock en Ulster County,
Estado de Nueva Yorkc. Lo escuchaba completo cuando tenía
trece años. Mi mamá, Beba, era más de escuchar en los viajes
a Diango, Jose Luis Perales y Roberto Carlos y yo después
descubrí el Chill Out y el Rock & Roll.
Claro, así he salido. Una chica rock&roll… es decir una
chica dancing que gusta de las ropas negras y gustos góticos.
Que se queda boquiabierta con los roqueros tatuados y los
rastas con dreadloks que se pasan la vida tocando reggae en
el subte. Pienso, muchas veces que la música lo es casi todo
para el alma, en mi caso lo es todo. Y lo pienso porque los
artistas en general, los artistas de verdad quiero decir, somos
seres que vivimos por y para los sentimientos. Somos seres no
utilitarios, esos que no hacen las cosas por una razón útil, sino que las hacemos en una comunión con los sentidos, con
la vida, y que nos convierte en seres que vivimos en un terreno
diferente al de los demás. No hacemos un curso para sentir
que crecemos intelectualmente, ni aprendemos inglés para
estar a tono con los viajes de la vecina. No somos vegetarianos
por la salud, lo somos para proteger de extinción a las otras
especies.
Hacemos todas y cada una de estas cosas, pero no las hacemos
por una razón “útil”. Manejamos el tiempo y el espacio
según nos lo pide el corazón, el alma, el sentimiento, la vida.
Nuestra máxima aspiración es llorar, reír, rozar, tocar, llegar
al alma. Por eso componemos música, pintamos cuadros,
esculpimos, cosemos o escribimos…
Para los demás nos pasamos la vida haciendo cosas que no
sirven para nada. Vamos más allá de la apariencia, de lo
superficial y lo material. Tenemos otra forma de entender el
desarrollo personal, no somos útiles. Los Románticos lo
entendieron del todo. Hoy por hoy, lo comprenden muy pocos.
Lo meritorio no es ser más útil, ni tener más que el otro, lo
importante es sentir y saber cada una de las cosas que hacemos
y en ello se nos va la vida. Escribo mis ‘Alimentos de mi Boca’ con pilot 0:3 o 05, adoro
el Lápiz negro Staedtler HB y con el 6B logro modular mejor
el trazo (costumbre que viene de cuando estudiaba diseño de
indumentaria en el Caem). Siempre pensé que si mi letra se
entendía; es como si yo estuviera hablando más alto…
No dejan de ser pedacitos con los que cada uno construye
su fortaleza.
¿Y quién sabe lo que puede significar al final del partido
una letra prolija y modulada?… le escribo todo esto porque
hoy tengo muchas ganas de hablar. Amigos lectores, les digo:
¡SALUD Y ROCK! con toneladas de Amor.
Gracias a mi Papá Juan y Mamá Beba que me enseñaron a
“Vivir en Arte”.

Texto del Libro "El Alimento de Mi Boca" de Ayelén D’ Angelo.

Texto del Libro “El Alimento de Mi Boca” de Ayelén D’ Angelo.

You must be logged in to post a comment Login